Todos tenemos un estilo preferente de aprendizaje. Esto significa, que nos será más fácil aprender lo que vemos si nuestro estilo de aprendizaje preferente es el visual. Según la investigación de Bradford, “Researching the visual learner”, el 65% de la población general tiene una forma preferente de aprendizaje visual.

Partiendo de que el cerebro de cada persona es único y diferente, podemos ver casos en los que este estilo preferentemente visual llega a ser predominante en la persona.

Por ejemplo, Temple Grandin, una mujer con diagnóstico de autismo, nos cuenta que su cerebro es completamente visual. Ella no piensa en palabras, piensa en imágenes.

Nos explica ejemplos como que cuando ella piensa en una palabra, su cerebro funciona como Google imágenes. Por ejemplo, nos cuenta que cuando ella piensa en la palabra "iglesia", puede ver todas las iglesias que ha visto en su vida, ordenadas en fotografías como si lo buscaras en Google imágenes.

Con su charla “El mundo necesita todo tipo de mentes”, nos habla de cómo funciona su mente y la importancia para nuestra sociedad de todos los tipos de mentes.


Entonces, ¿es nuestro cerebro visual?

Según diversos estudios, los seres humanos procesamos mejor la información visual que cualquier otro tipo de información. De hecho, el cerebro humano procesa 60.000 veces más rápido la información visual que un texto.

Vamos a ver en un ejemplo qué significa esto en la práctica.

En una décima de segundo, ya sabemos que es un cuadrado naranja. Sin embargo, si os damos la descripción escrita “Una figura plana color naranja con cuadro lados iguales que forman cuatro ángulos rectos”, tardamos mucho más en leer las palabras y comprender su significado.

Nuestros cerebros procesan más rápido la información visual que cualquier otro tipo de información. Por ello, es una oportunidad aprovechar esta ventaja y usar el poder del aprendizaje visual en la infancia.


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