Los estilos de aprendizaje nos ayudan a entender las diferentes formas en las que un niño puede aprender. Existen múltiples modelos e investigaciones que han ido desgranando este concepto a lo largo de los años. Los estilos de aprendizaje consisten en saber cómo nuestra mente procesa la información, cómo le influye la forma en la que la percibimos.

Encontraremos múltiples modelos, algunos muy conocidos y aplicados en educación, como las Inteligencias Múltiples de Gardner. Nos interesa analizarlos para poder aplicar las estrategias de enseñanza que sean efectivas y alcanzar aprendizajes significativos.

En el aprendizaje visual en la infancia, vamos a analizar uno de los modelos más simples y que podemos relacionar muy directamente con cómo recibimos la información.

Es el modelo sensorial o modelo de programación neurolingüística de Bandler y Grinder, también llamado el modelo VAK, Visual, Auditivo, Kinestésico, o clasificación sensorial.

La información llega a nosotros a través de los sentidos, y los estilos de aprendizaje describen las diferentes formas de obtener esa información que nos llega del entorno. Por tanto, las personas pueden aprender a través de la vista (visualmente), el oído (auditiva) y/o al tocar o manipular un objeto (kinestésicamente). Por ejemplo, mirar un pictograma implica aprender a través de la visión; escuchar una explicación implica aprender a través de lo auditivo; y pulsar botones para aprender cómo funciona un aparato electrónico implica aprender a través del tacto.

Todos tenemos un estilo preferente o preferido de aprendizaje. Esto significa, que nos será más fácil aprender lo que vemos si nuestro estilo de aprendizaje preferente es el visual.

Pero...¡cuidado!. Si mi ruta preferente de aprendizaje es la visual, no significa que me tapo los oídos porque no aprenderé escuchando una explicación.

La neurociencia y las investigaciones más recientes nos dicen que las rutas de aprendizaje están interconectadas, es decir, que los estudiantes aprenden mejor si utilizamos las tres modalidades sensoriales.

Es decir, los estilos de aprendizaje no se refieren a lo que aprenden los niños y niñas, sino a cómo prefieren aprender, y en mucha ocasiones, a cómo le resulta más fácil.

Entonces, si los estilos de aprendizaje son las condiciones educativas en las que es más probable que el estudiante aprenda, buscamos entonces, ofrecer los contenidos por diferentes rutas, para adaptarnos a la diversidad existente en el aula.

Cada niño es único y diferente.

Cada cerebro es único y diferente.

Ofrezcámosles las oportunidades de aprendizaje que les permita desarrollar su potencial.